English Version at the end
En un mundo cada vez más fragmentado por aranceles, tensiones geopolíticas y cambios tecnológicos acelerados, es refrescante ver cómo la nueva administración de México ha comprendido la urgencia y el valor de abrazar la inteligencia artificial como catalizador de bienestar, productividad e inclusión.
Es evidente que esta administración está al tanto del potencial de la digitalización para transformar los procesos públicos, así como del papel estratégico que la tecnología desempeña en el desarrollo nacional. Con talento joven, profesionales comprometidos y visión de futuro, se están sentando las bases para llevar a México hacia una era de innovación soberana y competitiva.
En este nuevo orden mundial ( reconfigurado por la llegada del nuevo presidente de EE. UU. y el rediseño de las cadenas de valor ) los próximos 20 años dependerán de nuestra capacidad para impulsar la productividad, reducir la corrupción, fortalecer la educación, adaptarnos a los aranceles y garantizar la inclusión digital. Y la IA puede ser el hilo conductor de todos estos objetivos.
En otros países, la IA ya ha demostrado su eficacia agilizando trámites, reduciendo espacios de discrecionalidad y corrupción, y permitiendo una atención ciudadana más ágil mediante agentes automatizados y canales digitales. México va por ese camino.
Aunque todavía solo el 0.5% de las unidades económicas en México han adoptado IA, el impulso comienza a tomar forma. Tan solo esta semana se anunció la creación de un Centro Nacional de Desarrollo de IA en Nuevo León, y empresas como Nvidia ya colaboran con el gobierno federal en proyectos de soberanía tecnológica que podrían detonar aún más inversión, investigación y atracción de talento especializado.
Para quienes creen que la IA reemplazará empleos, la historia demuestra otra cosa. Recuerdo en 2017, durante una conferencia que impartí en el World Trade Center de la Ciudad de México, cómo muchos temían que el streaming acabaría con la industria televisiva tradicional. No pudieron estar más equivocados. ¿El resultado? Más producciones locales, más oportunidades para creadores independientes, y se rompió el monopolio de dos empresas que marcaban los sueños de miles de jóvenes sin acceso a esta industria. Entonces floreció el talento joven, surgieron estudios independientes y, en resumen, hubo más empleos y más oportunidades.
Lo mismo pasará con la IA. Esta tecnología también necesita ser construida, entrenada y mejorada por manos humanas. Con nuestro toque e ideología latina, podremos proveer de un superpoder a nuestras comunidades. Sin importar la condición social, económica, escolar o la edad, cualquier persona, con tan solo un teléfono y su voz, podrá acceder a herramientas de IA para apoyar su bienestar.
De ahí que sea tan importante la formación. Necesitamos centros de entrenamiento en IA y robótica, universidades que desarrollen pensamiento crítico y estratégico, sociólogos con superpoderes de análisis, y programas públicos como los que ya están en marcha, donde jóvenes en todo el país están digitalizando México, comunidad por comunidad.
El sector privado también tiene mucho que ganar. Algunas áreas clave de adopción incluyen:
Automatización de procesos y toma de decisiones, para mejorar la productividad y ganar competitividad.
Análisis predictivo y detección de patrones, para que incluso pequeños empresarios puedan mejorar su nivel de vida.
Soluciones personalizadas por industria, adecuadas a nuestra idiosincrasia mexicana.
Optimización de operaciones y servicio al cliente, no solo para México sino para todo el mundo.
De hecho, estudios recientes muestran que el 71.2% de las empresas mexicanas ya ha adoptado alguna forma de IA, y se proyecta una adopción del 83.2% para herramientas como ChatGPT. Aún hay camino por recorrer, pero la tendencia es clara.
Además, México tiene algo que pocos países pueden ofrecer: neutralidad tecnológica, infraestructura avanzada de telecomunicaciones y una ubicación privilegiada. Esto lo convierte en un destino ideal para centros de datos neutrales, capaces de albergar y procesar los datos que alimentan esta revolución global. Lo cual abre una oportunidad enorme de empleo y desarrollo de infraestructura en cualquier rincón del país.
Y no he hablado aún de la industria de servicios como el turismo, que es totalmente inmune a los aranceles y al riesgo de desempleo por IA. Por el contrario, en este nuevo orden mundial, y con las herramientas que nos brinda la IA, seremos un atractivo indiscutible, no solo para estadounidenses, canadienses y europeos, sino también para Asia. Somos el único país con una diversidad cultural y turística única en el mundo: playas, desiertos, montañas, selvas, zonas arqueológicas, ciudades coloniales, santuarios de ballenas y mariposas monarca, el Tren Maya, la Sierra Tarahumara… y mucho más, todo esto atendido por los mejores anfitriones del planeta. Como bien dicen los propios turistas: “como el mexicano, no hay dos”. Y ahora, con los superpoderes de la IA, todos seremos súper anfitriones, capaces de hacer que cualquiera quiera regresar.
«Sin más que un teléfono, el poder de nuestros agentes de IA y nuestra gran tradición cultural, en México nos convertiremos en los anfitriones más acogedores del mundo.»
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«English Version»
In a world that feels more and more divided by tariffs, geopolitical tensions, and rapid tech changes, it’s refreshing to see Mexico’s new government recognize the urgency and power of artificial intelligence (AI) as a tool for well-being, productivity, and inclusion.
This administration clearly understands how digital tools can improve public services—and how important technology is for national progress. With young talent, committed professionals, and a forward-looking vision, Mexico is laying the groundwork for a future built on innovation and independence.
In this new global landscape—shaped by the new U.S. president and the restructuring of supply chains—the next 20 years will depend on our ability to improve productivity, reduce corruption, strengthen education, deal with tariffs, and ensure digital inclusion. AI can help tie all these goals together.
Other countries have already seen results. AI is helping to speed up paperwork, reduce corruption, and provide better public services through digital tools and automated assistants. Mexico is heading in that direction too.
Right now, only about 0.5% of businesses in Mexico use AI—but things are starting to change. Just this week, a new National AI Development Center was announced in Nuevo León. Companies like Nvidia are already working with the federal government on tech projects that could boost investment, research, and talent.
Some people worry AI will take away jobs. But history tells us a different story. I remember back in 2017, during a talk I gave at the World Trade Center in Mexico City, people were afraid streaming would kill traditional TV. They were wrong. What happened instead? More local shows, more chances for independent creators, and the end of a media monopoly that limited the dreams of thousands of young people. Talent flourished, new studios opened, and there were more jobs and opportunities.
The same will happen with AI. It still needs to be built, trained, and improved by people. And with our Latin creativity and values, we can use it to empower our communities. No matter someone’s background, age, or income—just with a phone and their voice—they can access AI tools to support their well-being.
That’s why education is key. We need training centers for AI and robotics, universities that teach critical thinking, sociologists with strong data skills, and government programs—like the ones already happening—where young people across Mexico are helping to bring digital tools to every community.
The private sector also has a lot to gain. Some key ways AI can help include:
- Automating tasks and decision-making, to boost productivity and stay competitive.
- Using data to predict trends, so even small business owners can improve their profits.
- Industry-specific solutions, built to match Mexico’s unique way of doing things.
- Improving operations and customer service, not just for Mexico, but for global markets.
Recent studies show that 71.2% of Mexican companies have already started using some kind of AI—and adoption of tools like ChatGPT is expected to hit 83.2%. There’s more to do, but the direction is clear.
Mexico also has unique strengths: technological neutrality, strong telecom infrastructure, and a great geographic location. That makes it a perfect place to host data centers that power this global AI movement. This means more jobs and investment in regions all across the country.
And we haven’t even talked about tourism—an industry that isn’t affected by tariffs or AI-related job loss. In fact, with AI tools, Mexico becomes even more attractive to visitors from the U.S., Canada, Europe, and Asia. We offer something no other country can: beaches, deserts, jungles, colonial cities, whale sanctuaries, ancient ruins, the Maya Train, the Tarahumara mountains, and much more. And all of it comes with the warmest hosts in the world. As visitors often say: “There’s no one like a Mexican.” And now, with the superpowers of AI, we can all be super-hosts—ready to welcome the world, and make sure they come back.
«With nothing more than a phone and the power of our AI agents, we in Mexico will become the world’s most welcoming hosts.»