En México, es crucial anticiparnos y reaccionar de manera efectiva ante la llegada de la inteligencia artificial (IA). Aunque se habla de que hasta un 30% de los empleos podría estar en riesgo a nivel global, nuestro contexto es diferente. Con un 54% de la población activa trabajando en el sector informal, según el INEGI, es poco probable que los robots reemplacen a estos trabajadores. Más bien, la IA puede convertirse en una herramienta poderosa para aumentar la productividad sin destruir empleos, especialmente si se combina con iniciativas de digitalización y bancarización que sean fáciles, eficientes y seguras.

Tomemos la agricultura como ejemplo. Aunque la IA no va a reemplazar a los agricultores, sí puede ser un aliado espectacular. Imagínate a un pequeño agricultor usando visión por computadora para identificar las vacas más productivas y ajustar automáticamente la alimentación para optimizar la producción de leche. No solo mejora la eficiencia, sino que empodera al agricultor, haciéndolo más rentable y competitivo.

El turismo, otro sector que está lejos de desaparecer, puede transformarse de manera extraordinaria con la IA. La Secretaría de Turismo (¡Aplausos por esa decisión!) podría usar la IA para atraer más visitantes y mejorar sus experiencias. Imagínate a adultos mayores, con su vasta experiencia en el servicio y la narración de historias, como guías turísticos locales que llevan a los visitantes a descubrir barrios auténticos, rincones poco conocidos presentarle a la señora que cocina con la receta de su abuela uno chiles en Nogada y patinarles como una Familia coreana el día de ayer, se enamoro de sus comida y pudo comunicarse con ellos. Con la ayuda de la IA, podrían ofrecer traducción simultánea y adaptar experiencias en tiempo real, brindando un servicio personalizado a cada turista en su idioma.

Este enfoque no solo ofrecería experiencias únicas, sino que también impulsaría la economía local, generando ingresos para las comunidades. Los adultos mayores, en lugar de jubilarse, podrían encontrar nuevas oportunidades en esta era digital, utilizando la IA para compartir la riqueza cultural de México.

En el ámbito de los servicios, la IA es una oportunidad, no una amenaza. En lugar de temer que los call centers desaparezcan, debemos preparar a los jóvenes para convertirse en entrenadores de IA, adaptando estas tecnologías para ofrecer un servicio al cliente de clase mundial. Esto no solo preservará empleos, sino que también creará nuevos roles, convirtiendo a los jóvenes en actores clave del desarrollo tecnológico en México y más allá.

Otro campo de gran potencial es la creación de asistentes virtuales en lenguas indígenas. Estos asistentes podrían apoyar a las comunidades en la gestión de sus recursos, defender sus derechos y acceder a programas gubernamentales, rompiendo barreras lingüísticas y burocráticas.

Incluso en la economía informal, la IA puede ser una herramienta poderosa. Un reparador de electrodomésticos podría usar un asistente digital para gestionar su clientela, automatizar cotizaciones y organizar mejor su negocio, todo sin necesidad de ser un experto en tecnología. En lugar de desaparecer, los trabajadores informales podrían beneficiarse enormemente de estas tecnologías. Es más, debemos enfocar nuestra atención en cómo los profesionales universitarios, como abogados y contadores, pueden adaptarse y prosperar en esta nueva era.

El camino hacia un México más fuerte y competitivo pasa por la adopción inteligente de la IA. Pero esto no es tarea de uno solo; necesitamos la colaboración de todos: gobierno, empresas, academia y ciudadanos, para asegurarnos de que las ventajas de la tecnología se traduzcan en bienestar para todos.